27/12/09

CAFÉ PARA DOS (O TRES)

llevo sin llamarte un día o dos
quizá sean tres
tú ya te has tomado más de dos
o tres cafés con otros

y cuando pides un café
tú siempre pides mucho más
en realidad

llevo siendo bueno un día o dos
quizá sean más
y ya me he olvidado de portarme
como soy en realidad

y cuando llames estaré
sólo me importa lo que a ti
y nada más

una copa de europa por sesión
quizá hubo más
tres primeros premios y colchón
yo no podría pedir más

pero si abusas del café
luego no vengas para hablar
de tu ansiedad

zimmerboy-supersuecas

23/11/09

letra pop para una bossa de dos notas sólo

ella piensa que todo está por suceder
y deshace aún más la cama
buscándome a su lado

y yo voy a quedarme aquí hasta amanecer
mirándola dormida
aprendiéndome sus pies

ella sabe que todo está por suceder
con los hombros destapados
a un centímetro de mí

y yo voy a quedarme así hasta amanecer
esperando con los dedos
que me roce con su piel

ella piensa que todo está por suceder
ella sabe que todo está por suceder
y yo sólo tengo que hacerlo suceder

19/9/09

ARROZ CRUJIENTE

Conviene saber que no siempre ocurre de esta manera, pero de hecho puedes encontrar otra nota con una advertencia al respecto en la última página del manual de instrucciones que se adjunta al final.
Después de rehogar bien las setas en el primer fondo que hemos preparado y añadir la salsa de tomate, después de freír el arroz con la maja de azafrán, mientras dejaba que todo se mezclara con cuidado de que no se pegara al fondo, dejaste que me acercara, y no apartaste tu cuello, y buscabas algo con tus manos por debajo de mi camisa.
Retiré la sartén del fuego y lo puse todo en el horno, en una bandeja, cubierto de agua suficiente para la cocción. Será un arroz crujiente de setas de los que no has probado antes. Me permites volver a tu cuello pero ahora no besar, me permites hablarte al oído pero no tocar. El arroz no debe moverse durante la cocción, como el principio básico de una buena paella. Pero tú me desnudas, me besas, me tocas y me recorres entero.
El arroz va a estar estupendo, y no necesita más de diez minutos en el horno, casi sin ropa; de postre no hay nada mejor que una fruta. Y esperaré que se termine con un cigarro. Pero antes prefieres deshacerte de todo lo que llevas y puedes llamar ropa, prefieres tirar de mí y guiarme y dejarme entonces sí besar, morder, lamer, tocar lamer besar lamer lamer...
Para que quede crujiente sólo un golpe de calor al final, me apartas de nuevo y después te aproximas, te pones de rodillas y "la mer" te agarras a mí, me nublas la vista y me tumbas y me nublas la vista agarrada a mí, y "la mer" todo se empieza a mojar y labios lengua boca todo y todo a punto de estallar te sientas sobre mí la campana del horno y estallar porque a la mierda el manual y luego almuerzo sincronizado de arroz crujiente. Habrá que cambiar la fruta por algo más elaborado sobre la marcha.

Las notas del manual las he suprimido, por supuesto.

17/8/09

Postalgias (1)

Entré en el bar y simplemente pedí un café solo. Y simplemente iba a sentarme a esperar a alguien. Y simplemente estaba la camarera y nadie más. Y era su primer día.
Terminé por sentarme a leer el periódico. Era tan guapa y tan desconocida y tan impersonal como sólo las camareras. Y sin darme cuenta había sacado aquel pequeño cuaderno; estaba escribiendo ya.
¿Cómo se pierde el amor?
Y recordé la primera vez y la forma en que me miras cuando tomo mi café y enciendo el cigarrillo y me siento así delante del cuaderno y lo recordé con estas palabras y así, tal como fue, tal como era, tal como ha sido y tal como es mientras se diluye entre cafés con postales mentales y nostalgias que ayudan a conciliar el sueño hasta que por completo se haya ido del todo y para siempre y sepa con seguridad que así se pierde el amor, pensándolo en presente para no tener que recordar nada, porque duele, mientras espero que ya no quede nada o haya otra o nadie, qué más daba.
Y mientras esa persona llegaba terminé de escribir y le ofrecí una clase abreviada a la camarera sobre cómo usar la máquina del café.

4/8/09

# ÚLTIMO

el amor
como una foto congelado
muerto
un trozo de pescado crudo
carpaccio de algo que fue como vivir
y se arrancó de cuajo
sin sabores adicionales
al plato
y a la mesa cuatro por ejemplo
no hay nada más triste que el amor de una persona

el amor
algo muerto y como un recuerdo
congelado
en una foto
como alguien muerto
tan bueno
a pesar de su vida de mierda
de todo lo que te hizo
y le hizo a los demás
el amor
como un perro que muerde
y sin ladrar
y todo lo mastica.

verano goodman

Gone with what wind

Como Benny Goodman, así es el verano delante de un vaso de agua y el cigarrillo que apenas se deja fumar y la cara proyectando esa mueca de habrá que fumarlo porque si no. Porque te sientes como ese gato que pasea a lo largo de la calle bajo el sol con su andar pesado y lento como de tigre más bien, cansado, pensando para llegar hay que cruzar la calle una vez más, hay que ir al sitio donde suele haber sombra donde se puede dormir. Al fin y al cabo caminar es vivir y vivimos para intentar no caminar demasiado sin saber.

Ese sol aplastante en la cabeza mientras miras el vaso y el cenicero y la página en blanco y una y cuarto de la madrugada, y nada va a cambiar escribas lo que tengas que decir o no lo escribas o no tengas nada que decir o lo digas y al final para qué vas a escribir si ya. Si hoy no caminaste y tienes esa sensación de disco viejo muy viejo de conocer hasta los chasquidos que suenan antes de que empiece la canción y sobre todo. Sobre todo los chasquidos que cuentas desde que la canción termina hasta que la aguja se para, ese intervalo lleno de remordimiento ese intervalo que resume todo lo que hiciste hoy, quizá mañana qué más da, Benny Goodman tan sencillo y convincente como siempre.

bucle de amor personal

hasta donde alcanzo
a querer, yo quiero
la noche sin estrellas
las enredaderas
y la acequia de tu vientre

pero después querré
siempre querré
tu noche sin estrellas
tus enredaderas
y el camino que serpea

porque no puedo querer
más noches después, quiero
tu noche sin estrellas
tus enredaderas
y el latir del oleaje

y después de la muerte
recién dormido querré
la noche sin estrellas
las enredaderas
y el roce de tus pies.