17/8/09

Postalgias (1)

Entré en el bar y simplemente pedí un café solo. Y simplemente iba a sentarme a esperar a alguien. Y simplemente estaba la camarera y nadie más. Y era su primer día.
Terminé por sentarme a leer el periódico. Era tan guapa y tan desconocida y tan impersonal como sólo las camareras. Y sin darme cuenta había sacado aquel pequeño cuaderno; estaba escribiendo ya.
¿Cómo se pierde el amor?
Y recordé la primera vez y la forma en que me miras cuando tomo mi café y enciendo el cigarrillo y me siento así delante del cuaderno y lo recordé con estas palabras y así, tal como fue, tal como era, tal como ha sido y tal como es mientras se diluye entre cafés con postales mentales y nostalgias que ayudan a conciliar el sueño hasta que por completo se haya ido del todo y para siempre y sepa con seguridad que así se pierde el amor, pensándolo en presente para no tener que recordar nada, porque duele, mientras espero que ya no quede nada o haya otra o nadie, qué más daba.
Y mientras esa persona llegaba terminé de escribir y le ofrecí una clase abreviada a la camarera sobre cómo usar la máquina del café.

1 comentario:

Enrique dijo...

Interesante reflexión sentimental. Me alegro de tu entrada en la blogosfera. Me comprometo a enlazarte desde mi blog. En cuanto a tomarnos unas cervezas, lo tenemos pendiente.