15/10/10

Las cosas donde siempre (1)

Una vez más se pregunta, sin saber por qué, por qué se pregunta todas las dudas de otro, y yo no contesto, ni lo haré, porque mis respuestas se las ha llevado él y están ahí fuera del espejo.

Y las cosas donde siempre, después de llegar a casa, como antes de salir. El hueco vacío, eso que llamamos pasillo, entre la cocina y el salón. El living a oscuras, esperando a nadie, un libro en la mesita de café, esos trastos ahí en medio, un par de cables que jamás quisieron colgar así, tan desnudos, en lugar de una bombilla, cada vez más lejos del techo, como si la lámpara en verdad estuviera ahí con todo su peso. Jamás pondremos esa bombilla en el pasillo.

Hemos sacado la basura. Hay que guardar la vajilla limpia, hay que poner un sofrito, hay que recoger la ropa seca, doblarla, llevarla al cajón, al armario, debería ordenar el escritorio. El picaporte de la puerta del baño. Tiro de la cisterna. El picaporte de la puerta del baño. Lavarse las manos en el fregadero, en la cocina, soy más de cocina, como en las pelis americanas. Algo de pasta y comer en la cocina. Ni siquiera hay carne picada. Habrá tomate. Hay. Tengo un almuerzo. Por ahora no estoy cansado. Luego habrá que ir a comprar. El salón no se ha limpiado esta semana. Hay ropa de Elisa en el sofá, unos zapatos de Marcos sobre la alfombra, un periódico en la mesa. Traigo el libro de la mesita de café, me siento junto a la rebeca, abro el libro, aparto un poco los zapatos con los pies descalzos, nadie va a leer nunca en el living porque la luz está en el medio del salón, la lámpara, y las ventanas, y los mandos de la televisión. Se oye la cerradura de la puerta de casa y dejo un dedo separando las páginas. Carlos ha vuelto del trabajo.

1 comentario:

the beatnik dijo...

es un comienzo... y como siempre está justo en lo más cercano. no sé describir cosas que no veo, pero puedo imaginar cosas que no tienen nada que ver con esos nombres que tanto uso. es un comienzo y espero seguir.